Ir al contenido

💛 ¿Y si lo hacemos diferente?

Hoy te escribe Chris.

Y el día de hoy vengo con un aprendizaje importante, algo que considero que hace falta mucho en nuestra cultura: nuestra capacidad de cuidarnos en nuestros momentos bajos. 

Es hermoso y muy necesario querer ser mejores personas, avanzar en nuestro camino de sanación y ser más conscientes de nuestras acciones, pero no podemos olvidar que somos humanas y los errores y retrocesos serán parte de nuestra vida.

Pero aquí hay algo que no estamos entendiendo del todo: el camino para realmente sanar no es convertirnos en seres de luz, llenos de consciencia y perfección, sino en cómo nos cuidamos cuando no actuamos de la mejor manera, o de la forma más elevada o que pensamos que "deberíamos actuar".  

Te cuento esto porque este sábado fue la boda de una de mis mejores amigas, y aunque me la pasé increíble, disfruté mucho y conviví con todas mis amigas, amanecí sintiendo culpa y ansiedad por haber tomado alcohol 😓

Ya te he contado antes cómo el alcohol me afecta a nivel emocional, y sé que no es lo más sano ni para mi salud física ni emocional tomar por la forma en que me afecta al día siguiente, pero aún así este sábado decidí tomar.

Y aunque todo estuvo bien, al día siguiente volvió ese patrón de culpa por haberlo hecho, pero esta vez tuve la capacidad de actuar diferente.

En vez de darle cuerda a mis pensamientos de culpa, arrepentimiento y castigo decidí ponerles un freno total, parar ese tren de pensamiento y ponerme a hacer algo más. Porque yo sé que esos pensamientos solo me iban a llevar a sentirme peor y a automaltratarme. 

Tuve la capacidad de entender que la culpa, ansiedad y tristeza que estaba sintiendo eran ocasionadas por el alcohol y no tenía por qué creerles. 

Después, decidí aceptar la situación y las consecuencias físicas y ayudar a mi cuerpo como pudiera. Primero, dándole el descanso que necesitaba, segundo, hidratándolo muy bien y tercero comiendo lo que no lo irritara. 

Y también, sabía que a nivel emocional la compañía me ayudaría, así que lo pasé con mis papás y más tarde con unas amigas muy cercanas ❤️‍🩹

Eso hizo que el día se pasara más ligero, porque ponerme a escribir, meditar o estar sola solo iban a incrementar la carga emocional que sentía, y sabía que eso no me ayudaría en ese momento 😵‍💫

En la noche antes de dormir, me abracé, me expresé lo mucho que me amaba aún y no actuando de la forma más sana y fui capaz de soltar la culpa que sentía,

Y bueno, la ansiedad no se fue del todo porque es algo físico también, pero no dejé que entrarán pensamientos intrusivos que comúnmente acompañan esas sensaciones físicas de ansiedad.

Te cuento todo esto porque quizás piensas que por mi camino, por ser coach o por todas las prácticas que tengo, no haría algo así como emborracharme, pero soy humana y también tengo mis fallas y demonios, hay muchas cosas que sigo trabajando en mí.

Y para nada quiero decir que no pasa nada tomar alcohol, no estoy promoviendo esta acción, pero el aprendizaje que te quiero compartir es que, si ya hiciste algo que "no debías" tienes una gran oportunidad para trabajar en tu amor propio, porque usualmente nosotras somos nuestras peores jueces y cuando hacemos algo que se sale de nuestra expectativa, podemos llegar a ser muy duras con nosotras mismas. 

Así que hoy te invito que la próxima vez que estés en un momento bajo, hayas cometido un error, o te hayas fallado, te trates con amor, porque esa versión tuya es la que más necesita ser amada. 

Con amor, 
Chris.


😓 Bloqueada, en blanco, muy poco inspirada